Innovación
Escrito por Patxi Lázaro el 21 diciembre, 2017 en Startups y Nueva Economía

Cuando alguien es emprendedor por vocación, y no por necesidad, sabe que aquello de que está todo inventado no es cierto. La realidad es lo contrario: está todo por hacer. Y más en una época de cambio como la actual. Dar en estos tiempos con una idea de negocio, incluso con una que sea rentable, no cuesta mucho. Puesto que la competencia es libre, puedes aprovecharte de lo que otros han hecho ya y ha resultado tener cierta viabilidad. Ahí tienes, por ejemplo, a los intermediadores de entradas y tickets, las startups del Fintech, los repartidores de cosas a domicilio o los que se dedican a compartir vehículos privados o viviendas turísticas. En muchos de estos nichos de mercado todavía hay hueco para emprendedores que quieran probar suerte. Y a juzgar por las operaciones de capital que se llevan a cabo en estos sectores, el inversor es también de la misma opinión, pese a que más de un analista advierte ya del peligro de que se esté formando una burbuja.

También puedes ir más allá e inventar algo nuevo, ensayar algún tipo de mutación que provoque disrupciones en el mercado. La gente a la que en un primer momento querías copiar lo hizo en su día. Si el proceso de innovación tiene éxito, habrás ascendido un peldaño en la escala evolutiva empresarial. Esto, indudablemente, resulta más difícil que seguir los pasos de otros, y también comporta riesgos mayores. Pero tiene más mérito y es más entretenido. El emprendedor que aporta algo novedoso no solo marca la diferencia, sino que además crea valor en lugar de tan solo repartirlo. Peter Drucker, decano de todos los teóricos de la moderna gestión directiva, dijo que en una empresa solo hay dos funciones que producen ingresos: marketing e innovación. Todas las demás generan costes.

El problema con las ideas innovadoras es que a menudo no existe un mercado para ellas. Como el público no vea muy claro el tipo de necesidad que resuelves con tu producto tendrás que hacérselo entender tú mismo. En otras palabras: crear el mercado, algo que resulta enormemente complicado y la mayor parte de las veces se queda en un mero ejercicio de pensamiento caprichoso. En tales circunstancias, tus únicos auxiliares serán tu propio talento, un buen departamento de marketing y la psicología de masas. Pero no hay que desanimarse. Si aquello por lo que te has decidido fuera fácil, otro lo habría hecho ya.

La innovación es mucho más importante de lo que piensas. Ahí es donde se halla el verdadero motor de la economía de mercado capitalista. Pero sobre ese tema ya trataremos más adelante, cuando toque hablar de Schumpeter.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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