Due Diligence

Al negociar con el inversor, socios industriales o un posible comprador de la empresa, el emprendedor se encontrará con la necesidad de acreditar no solo un estado correcto de la contabilidad y los procesos de negocio, sino también de su situación jurídica en todos y cada uno de sus detalles: escrituras de constitución de la sociedad, contratos laborales, cumplimiento de obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social, acuerdos de proveedores, marcas y patentes, sanciones administrativas pendientes, litigios con la clientela, partícipes, etc. El término “due diligence” procede del ámbito anglosajón, y en su vertiente más general, significa un examen detallado de todos aquellos extremos del objeto a la venta que pudieran afectar a la situación económica o jurídica de un comprador con motivo de un proceso de M&A (Merger und Acquisitions: Fusiones y adquisiciones de empresas).

En la creación y puesta en marcha de cualquier startup, el proceso de due diligence constituye un trámite ineludible. Por lo general, el momento de llevarlo a cabo es tras la elaboración del Term Sheet -documento en el cual se exponen las cláusulas del acuerdo de financiación y toma de participaciones del inversor- y antes de la firma de cualesquiera condiciones vinculantes. Sin entrar en distingos académicos y jurídicos -en caso de duda consultaremos al abogado-, lo importante es la idea: probar que todo está en orden y la inversión no se halla expuesta riesgos legales de ningún tipo.

Podría suponerse que la due diligence representa un acarreo de papel considerable, que ha de repetirse en cada encuentro que mantengamos con un angel business o un inversor de capital riesgo. Afortunadamente vivimos en la era digital. No hace falta papel. Los archivadores que necesitamos no están metidos en un armario, sino almacenados en un árbol de carpetas de Dropbox, Tresorit o cualquier otro servicio de archivos en la nube. Salvo que por exigencias legales o administrativas sea necesario presentar alguna certificación notarial, la mayor parte de los documentos pueden ponerse a disposición del inversor a través de un enlace de correo electrónico.

Algunos emprendedores confunden la due diligence con auditorías de diversos tipos, generalmente contable y/o de procesos. No son lo mismo. La due diligence es más parecida a las diligencias previas llevadas a cabo por un juez que a una inspección. No existen normas ni procedimientos standard. Lo único importante es alcanzar el objetivo de que el inversor se convenza de que pisa terreno firme y no tenemos dentro del armario ningún cadáver que más adelante, una vez firmados los acuerdos de financiación, pudiera estropear la relación entre las partes contratantes.

Share on Facebook1Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn2Pin on Pinterest0Email this to someone
Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

Deja tu comentario