Guerrero chino

Habrás oído decir que Euskadi es tierra de empresarios y emprendedores, y te habrás quedado perplejo pensando que semejante afirmación no cuadra mucho con lo que se percibe en tu experiencia cotidiana. El slogan es válido, pero para épocas pasadas y los que se van a buscar fortuna al extranjero, no para los que viven hoy y se quedan en el país. De la Piel de Toro se puede decir lo mismo: si quieres hallar españoles que han triunfado en el mundo de la economía o la ciencia, tendrás que darte una vuelta por el MIT, Berlín o eso que llamas LatAm. Es inútil que vayas a buscarlos a TVE o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sarcasmos aparte, lo cierto es que te ha tocado. Ya sea porque sentiste la vocación de algún ancestro conquistador de las Indias, porque has leído la biografía de algún capitán de Industria o, simplemente, porque es lo que hay, en una época de cinismo funcionarial y escasez de puestos de trabajo, ahí estás tú, con tu idea de negocio y tus ganas de demostrar que vales. Con el que ahora lees tengo previsto comenzar una corta serie de artículos cuyo tema serán algunos importantes detalles que te ayudarán a alcanzar tu objetivo y marcar la diferencia, sobre todo a la hora de un paso tan crucial para el emprendedor como conseguir dinero de los inversores.

En primer lugar se impone un cambio de chip: de la mentalidad reactiva del “mandao” a la del individuo autorresponsable y moralmente autónomo. Recuérdalo bien: no eres un “emprendedor” en el sentido oficial del concepto -establecido por el politicastro de turno que administra la partida del presupuesto destinada a incubadoras y cursillos de nóminas-, sino otra cosa que solo tú estás facultado para entender. En realidad, ni siquiera hay una palabra para definirte. El emprendizaje tiene que ver más con el zen que con los diccionarios de economía.

Eres un aventurero, un loco, un individualista, un rebelde, un minero, un soldado de fortuna, un chamán, un mercader fenicio, un chino solitario defendiendo la Gran Muralla, Don Quijote sobre su rocín, Sancho Panza a lomos de su rucio. En fin, sea como fuere, ahí estás. Las próximas lecciones serán algo complejas, pero la primera resulta fácil de entender. Lo dijo hace muchos años el difunto Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, que pese a ser, al margen de su indiscutible mérito como escritor, un viejo verde y un personaje absolutamente impresentable, podía darnos lecciones en este ámbito: “En España, el que resiste gana”.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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