Kleine Geigespielerin
Escrito por Patxi Lázaro el 2 diciembre, 2017 en Startups y Nueva Economía

El que crea una startup tiene un problema muy parecido al del compositor que está trabajando en la banda sonora de una película o una serie de televisión: ¿cómo hacer que esta idea llegue a la gente? No solo al business angel, al funcionario de la Diputación Foral y a los inversores de capital riesgo. También al público en general. Que todo el mundo se quede con la melodía. Que quiera oirla. Que habite en el cuarto trastero de la mente y suene siempre allí en los momentos inesperados: al despertar, en la ducha, mientras vamos en metro al trabajo…

Los grandes compositores del cine resuelven este problema sin cortarse un pelo, con el zarpazo elegante y genial de la simplicidad. ¿Por qué triunfaron las bandas sonoras de películas como “La Guerra de las Galaxias“, “Parque Jurásico“, “El Señor de los Anillos“, “El Golpe” o “Metrópolis“? ¿Cuál es el secreto de John Williams, Ennio Morricone, Howard Shore o Gottfried Huppertz? Pues mucho más sencillo de lo que parece, aunque ello no quiere decir que sea fácil, por supuesto, ya que de lo contrario todos seríamos genios. La técnica la inventó hace más de siglo y medio un compositor alemán llamado Richard Wagner, que en sus óperas representaba personajes y objetos mediante una secuencia de notas (leit-motiv). Y de ahí pasó a Hollywood durante el siglo XX, con el éxito que ya sabemos.

Si tenéis el CD a mano, ponedlo en la cadena y escuchad atentamente los temas principales. Aunque no sepáis nada de música, os daréis cuenta de que la melodía que os tiene atrapados consta de unas pocas notas -seis o siete como mucho, a veces solo tres, como en “Metrópolis” o “Parque Jurásico”-. Y sobre esta frase se levanta todo el universo sonoro y emocional del filme. Y a veces, incluso la propia historia. En “El Señor de los Anillos”, por ejemplo, Howard Shore, con la frase descriptiva del Anillo de Poder, resume toda la saga de Tolkien: una secuencia de nueve notas, que después de ondular suave y misteriosamente vuelven al principio y terminan en otra nota más baja, como dando a entender que el anillo no es indestructible, que existe la posibilidad de romper el ciclo del destino. Y de eso va precisamente la saga de Tolkien.

Volviendo al mundo de lo visible: ¿por qué esa startup que has creado es una mierda y nadie le hace ni puñetero caso? Quisiste explicar el blockchain con una presentación de PowerPoint muy bien currada, bloques por aquí, bloques por allá, y flechitas por todos lados. En el minuto 7, el encorbatado analista de la sociedad de capital riesgo comenzó a bostezar. Al consumidor de a pie, que posiblemente busca sin él saberlo un medio de pago cómodo y seguro a través del móvil, todo aquello le suena a sánscrito primitivo. Dicho de otro modo, colega, te has lucido con tu proyecto empresarial y tu elevator pitch.

Querías vender una mezcla de fugas de Bach y música vanguardista catalana a personas corrientes, de esas que solo quieren escuchar un vals o la canción del verano. ¿Resultado? Adios dinero, adios rondas de financiación, adios ventas y otra vez al punto de partida. Muy bien, si eres un emprendedor como Dios manda no irás a la cola de Lanbide, sino que volverás a la carga, con nuevos proyectos y.

Pues bien, ahora tienes que corregir fallos: piensa en algo útil, que no solo resuelva un problema sino que además lo haga de manera simple, elegante y comprensible incluso para la señora que viene a limpiar los pasillos de la incubadora los viernes por la tarde. Trabájate bien toda la parte organizativa. Crea una buena dinámica de grupo con el equipo. Sé frugal. Ahorra en costes. Hazte un elevator pitch modélico, en plan Will Smith en Bel Air pero no tan exagerado, y que prescinda de presentaciones complejas. A veces un prototipo o un artículo de merchandising molón atrapan más que un sofisticado PowerPoint.

Pero sobre todo, la idea empresarial debe ser simple, visible, fácil de captar, rompedora. Piensa en John Williams. Si lo haces habrás avanzado mucho. Aunque tu proyecto no sea más que una venta de humo, como suele suceder en el 90 por ciento de las startups, tendrás más probabilidades de llegar a la determinación de un valor post-money que extendiendo el mapa de un lodazal de complicaciones ingenieriles que solamente tú conoces.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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