CEL

Esta es una imagen de los trabajadores de CEL protestando ante la Diputación Foral de Bizkaia. Si no fuera porque desde hace años estamos acostumbrados a este tipo de manifestaciones -Residencias, víctimas de las preferentes, etc.-, el espectáculo animaría a reflexionar seriamente sobre el provenir de nuestras empresas. Ya no se trata de un simple conflicto laboral, que se puede paliar mediante un esfuerzo mediador de las administraciones o un arreglo con los sindicatos . En un año hemos visto cómo además de la papelera de Zalla, otras dos empresas emblemáticas del País Vasco (Fagor-CNA y La naval) iban a la quiebra. Y con ellas, sus proveedores, establecimientos auxiliares y otros negocios que hasta ahora han estado dependiendo de algún empleador importante en sus respectivos ámbitos locales.

Que las quiebras, sobre todo de empresas importantes, se hayan vuelto más frecuentes en un período de recuperación económica de lo que lo eran en tiempos de crisis dice mucho de la profundidad de los cambios estructurales que afectan a nuestra industria. Por una parte tenemos los vicios de siempre: mala gestión, contabilidad creativa, financiación de pasivos a largo con recursos a corto, etc. Pero también hay otras causas: el cambio tecnológico, la globalización, la desaparición de mercados tradicionales y la competencia de los países emergentes. Analizar el problema y conocer las causas es el primer paso, pero no sirve de mucho si lo que hacemos es quedarnos ahí, mirando como la marea sube y el agua se acerca peligrosamente hasta nuestros pies. Por lo tanto, es hora de actuar.

¿Y qué hacen las empresas al respecto? ¿Sobre todo las empresas industriales, esas que hasta la fecha habían estado actuando como proveedores de cabecera de unas casas grandes que ya no existen? No mucho, la verdad. Basta mirar las páginas web de muchas de ellas -que eran ciertamente el último grito en 1999- para darse cuenta de ello. Esto tiene remedio. Sin embargo, el mayor problema no se encuentra en la obsolescencia tecnológica ni en la ausencia de una imagen a la altura de los tiempos que corren. El obstáculo más difícil de superar es la mentalidad de la gente: empresarios, trabajadores, clase política y ciudadanía en general continúan peligrosamente anclados en la idiosincrasia del business as usual. Lo que dio resultado en otros tiempos, volverá a rendir en el futuro sus buenos frutos. Con un poco de paciencia, las cosas volverán a ser como antes del 2008. O mejores.

Una cosa es segura: con el tiempo se nos acabará la autocomplacencia. Y más vale que sea pronto, porque la lista de tareas es larga: renovar los sitios de Internet, adaptarlos a dispositivos móviles, iniciar procesos de internacionalización, búsqueda de nuevos clientes y contactos comerciales en el extranjero… Ahí es donde está la salida.

Pierden el tiempo quienes se dirigen de una manera tan deseperadamente insistente a la administración en busca de respuestas. Los funcionarios de la Diputación solo entienden de sus papeles y sus trámites. Quienes deben solucionar los problemas son los mismos que los sufren. Esperamos como agua de mayo el día en que estas protestas ante el Palacio Foral sean cosa del pasado. Porque eso querrá decir que el esfuerzo se está aplicando a lo que realmente importa: a salvar los puestos de trabajo por propia mano en lugar de exigir que las instituciones lo hagan.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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