Incubadoras y aceleradoras

En el ecosistema emprendedor hay dos tipos de instituciones que a menudo se condunden, pero tienen características y misiones muy diferenciadas: las incubadoras y las aceleradoras de empresas. La incubadora funciona como un canalizador de aptitudes desde la intención de establecerse como emprendedor hasta el primer estado de funcionamiento de una idea empresarial. Facilita servicios básicos, como asesoramiento, formación, espacios de oficina e incluso orientaciones para la búsqueda de ideas de negocio. Allí es donde se centran los planes del emprendedor, se verifica la viabilidad de la idea y se ponderan las primeras posibilidades de financiación.

La aceleradora, por el contrario, se encarga de reforzar el proceso de consolidación de una idea de negocio que ya está en marcha. Criterios de selección, calendarios, contenidos formativos y mentorización son mucho más estrictos y exigentes que en el caso de las incubadoras. El grado de profesionalidad también es mayor. En las aceleradoras se establecen los primeros contactos serios con inversores que están dispuestos a asumir participaciones en las empresas recién creadas  e incluso compromisos de gestión con las mismas. No es raro que las propias aceleradoras, sobre todo están financiadas por capital privado, asuman ellas mismas participaciones en las sociedades mentorizadas.

Esto último es la conclusión lógica del modo de trabajo y las funciones de las aceleradoras: crear valor en las nuevas empresas a través de una mentorización eficaz, el networking empresarial y la eficacia de los mismos procesos de selección. El modelo de negocio de una aceleradora no está basado en la percepción de honorarios por sus servicios, sino en el retorno del dinero invertido en las start-ups.

Para quien piense que incubadoras y aceleradoras son instituciones dedicadas a compensar las deficiencias del escenario emprendedor en Europa y otros lugares del mundo (falta de vocación empresarial, desconocimiento de los negocios, burocracia excesiva), merece la pena destacar que tanto unas como otras son creaciones típicamente americanas. La primera incubadora de empresas fue fundada por Joseph Mancuso en 1959 (Batavia Industrial Center, Nueva York). Las aceleradoras datan de fechas más recientes: la primera fue el famoso Y Combinator de Massachussets, creada por el empresario y publicista Paul Graham, que abrió sus puertas en 2005.

Ni qué decir tiene que, por los requisitos más exigentes, las cantidades de dinero en juego y el riesgo inherente a las inversiones y una actividad de mercado en pleno despliegue, resulta más difícil crear una aceleradora que una incubadora. En el País Vasco existen dos principales aceleradoras de empresas: BIND 4.0 en Bizkaia, de financiación pública y centrada en ideas de negocio para el sector industrial, y la guipuzcoana BerriUp, de propósito general y apoyada por el capital privado.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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