Pitch
Escrito por Patxi Lázaro el 22 octubre, 2017 en Buenas prácticas

Desafinidades electivas

En los eventos de Start-Ups donde hay programado algún encuentro entre emprendedores e inversores se presenta a menudo lo que los alemanes llaman “Qual der Wahl” -literalmente: el tormento de tener que elegir-. Hay mucha venta de humo, y entre unos que saben mucho de finanzas pero poco de tecnología y otros que son, o dicen ser, unos hachas de la digitalización pero no saben distinguir una acción de un depósito a plazo fijo, el margen para un entendimiento resulta muchas veces estrecho. Léete cualquier libro de introducción al tema del capital riesgo y fijo que encontrarás un capítulo entero para explicar los errores más comunes del emprendedor en busca de financiación, desde un pitch mal planteado hasta expectativas irreales acerca del inversor, pasando casi siempre por un desconocimiento casi total del mundo de las finanzas. Esto no es bueno. Y por si fuera poco, hay cosas peores.

Muchos son los llamados, pocos los elegidos

Aunque se venga con los deberes hechos, las posibilidades de un compromiso de inversión siguen siendo reducidas. Las estadísticas dicen que tan solo 6 de cada mil proyectos reciben inversión. Esto nos habla de la dificultad de localizar auténtico talento en un negocio basado laxamente en las reglas de Pareto: de cada diez inversiones en Start-Ups, al menos ocho fracasan y se cierran en números rojos. La novena permite recuperar el capital invertido. Y la décima es el pelotazo, que tras haber compensado las pérdidas de todas las demás aporta al capitalista de riesgo un beneficio considerable.

Sin embargo, la inversión en start-ups no consiste en un simple juego de azar. De ser así no te valdría la pena el esfuerzo de pensar en una idea. Bastaría pensar en algo que esté de moda, o idear la estupidez más trendy, para tener al menos un 10% de posibilidades de hacerte con un term sheet del inversor un y buen contrato de financiación. En realidad, lo van a mirar con lupa. En el durísimo negocio del capital riesgo, la operación de criba es implacablemente minuciosa. Proyectos que hagan la competencia a ideas de éxito probado como Homeaway, Cabify o las plataformas de tickets tuvieron su buena acogida cuando el mercado aun no estaba tan saturado de competidores. Pero hoy ningún inversor que se precie perdería el tiempo con ellos. Prepárate para sufrir: o trabajas en serio, o tiras la toalla.

¿Es importante lo tuyo?

Cada sociedad de capital riesgo tiene su propia estrategia de inversión. Unas prefieren Internet de las Cosas, otras el sector biomédico, otras están centradas en temas como el agua, la alimentación, etc. Entérate bien de esto antes de establecer contacto. Pero, sobre todo, procura que tu proyecto sea importante. No vendas zapatos por Internet, ni intentes arreglar la agenda a los ejecutivos de las PYMEs. Haz algo con potencial para cambiar las cosas, que tenga un efecto disruptivo en alguno de los numerosos mercados que desde finales del siglo XX se están volviendo ineficientes por culpa de la digitalización. Piensa en Amazon, en AirBnb, en Spotify. Busca un nicho en el que aun sea posible armar jaleo, y móntate sobre él un buen plan de negocio.

Churchill vive en tí

Eso irá a misa. Facilitará la financiación de tu empresa. Incluso te hará una publicidad gratuita. La gente hablará de tí. El efecto se transferirá al entorno como una onda expansiva, poniendo en guardia a sociedades de inversión, periodistas e incluso a la clase política por las implicaciones que puedas tener en cuanto a regulaciones y normas. Y al final del todo, debes ser consciente de que ni siquiera así tienes garantizado el poder retirarte con una buena cantidad de dinero bajo el brazo. Pero al menos habrás dado la campanada, y estarás en mejores condiciones para acometer otros intentos conforme a la filosofía de ese gran emprendedor de la política que fue Winston Churchill: “el éxito solo llega cuando eres capaz de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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