Productividad

El Consejo Vasco de Finanzas -formado por representantes del Gobierno Vasco, las Haciendas Forales y los Ayuntamientos- se reúne el próximo 11 de octubre para debatir sobre la fiscalidad de las empresas. Este es un tema que, junto a la cuestión de los aumentos salariales, lleva tiempo levantando polvareda en tribunas políticas y medios de comunicación. Al final, parece que en el inventario de remedios arbitristas para superar el trauma interminable de esta crisis que lleva durando casi una década, todo se reduce a esto: que el trabajador cobre más -aunque sean 10 o 20 euros al mes- y que las empresas paguen un 28 o un 25, dependiendo de quién plantea las exigencias. La realidad es, sin embargo, más complicada.

Lo explica de modo muy correcto pero al mismo tiempo con firmeza en su blog el Presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, en un artículo reciente titulado “Competitividad, salarios, impuestos y empleo“. El propósito de este escrito es llamar la atención del lector sobre una variable que, por lógicas razones de complejidad y pereza mental, ha quedado orillada en el debate. El público lee con voracidad editoriales de prensa a favor, en contra o del tipo cal/arena en torno a la nómina del trabajador, porque se siente identificado con lo que se dice en ellos. También sigue con dedicación el sokatira de sus respectivos líderes políticos para ver quién puede más, si los del 28 o los del 25 por ciento.

En tales circunstancias, hablar de lo necesario que resulta incrementar la capacidad competitiva de las empresas -que por cierto, son las que pagan el impuesto de sociedades, y no los empresarios-, es predicar en el desierto. Pero alguien lo tiene que hacer. Hablamos de temas como formación profesional, infraestructuras, investigación de mercados de nichos, tratamiento de la información, colaboración entre agentes económicos, innovación y desarrollo de nuevos productos. En otras palabras, de todo aquello que la industria vasca está en condiciones de acometer, pero que no se hace porque falta el estímulo necesario, no existe interés social o simplemente no estamos centrados en lo que conviene.

Fiscalidad de las empresas y salarios son asuntos importantes solo cuando se han tenido en cuenta otros que lo son más aun. Como no soy Presidente de Confebask, me puedo permitir ir más allá de las cortesías y exponer, negro sobre blanco, la conclusión inevitable de ese artículo de Roberto larrañaga. Con altos niveles de productividad, la empresa es como una vaca lechera que alimenta a toda la aldea: entonces se genera empleo, suben los sueldos porque no queda otro remedio, y los altos niveles de facturación se traducen en una recaudación fiscal más elevada. Pero cuando la productividad se resiente, discutir sobre todo esto, salarios, trabajo de calidad y el mordisco de Hacienda, es algo bizantino y desagradable como la vida misma. La empresa no es entonces más que una res moribunda acechada por una bandada de buitres.

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Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

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