Smartización y servitización
Escrito por Patxi Lázaro el 22 mayo, 2017 en Industria vasca Mercados industriales

A la hora de plantearse un proyecto de reindustrialización, es lógico que la opinión pública ilustrada piense en imágenes típicas de nuestra historia más o menos reciente: la máquina de vapor de James Watt, la industria de las piezas intercambiables en Estados Unidos durante el siglo XIX, los Altos Hornos de Vizcaya o el montaje en cadena del Ford-T en las fábricas de Detroit. Una cosa que hay que tener bien clara, sin embargo, es que nada de esto tiene que ver con la industria del futuro, y por tanto, con cualquier estrategia que nuestros responsables políticos vayan a diseñar para la reconstrucción del tejido industrial europeo durante los próximos años. El marketing industrial no pude prescindir de un enfoque como este.

En un entorno de alta tecnología, digitalización y globalización, los conceptos clave que permiten entender qué es lo que realmente se necesita son “smartización” y “servitización”. Puesto que el asunto urge, saltémonos la fase de búsqueda de unos términos que sean compatibles con el criterio eufónico y purista de la Real Academia de la Lengua, y sirvámonos de ambos palabros tal y como el argot del consulting empresarial los acaba de importar. La smartización tiene que ver con la incorporación de sensores y dispositivos de transmisión de datos en máquinas, componentes y otros artículos producidos por la industria, con el objeto de hacer posible una integración fundamental entre los sistemas de información del cliente y los del proveedor. Esto es muy conveniente para el desarrollo de Industria 4.0 y la denominada Internet de las Cosas.

Por su parte, la servitización implica el desarrollo de utilidades y servicios en torno a los productos de la industria. En otras palabras, que si se quiere sobrevivir en el competitivo entorno de un futuro industrial rediseñado sobre bases tecnológicas y a escala global, ya no basta fabricar cosas. El proveedor tiene que facilitar a su cliente algo más: seguros, asesoramiento experto, fórmulas de financiación, una entrega rápida de recambios, tecnologías predictivas, etc. Salta a la vista que la smartización constituye la base material y organizativa de la servitización, aunque sin necesidad de sensores y una conexión universal a Internet ya podrían comenzar a desarrollarse los primeros esquemas de servicio en torno a la fabricación industrial.

Esto sería muy conveniente para las empresas locales -hablamos no solamente del País Vasco, sino también de otras regiones incluidas en los planes de reindustrialización del Ministerio de Economía-. ¿Que cómo se puede lograr esto? La pregunta viene muy al caso, porque hablar es fácil, y cualquiera puede generalizar en temas complejos sin comprometerse a más. En el próximo post pondré un ejemplo de servitización en torno a un artículo industrial de bajo nivel tecnológico, pero de indiscutible relevancia para la génesis de nuestra moderna cicilización tecnológica: el tornillo.

Entretanto, animaría al lector a profundizar en los conceptos de smartización y servitización de la mano de este artículo publicado por Bart Kamp en la revista Ekonomiaz. Se trata de la exposición más completa del tema existente hasta el momento en español.

Share on Facebook9Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn8Pin on Pinterest0Email this to someone
Patxi Lázaro

Patxi Lázaro

25 Años trabajando para la industria como traductor técnico, intérprete de técnicos de montaje y en reuniones de negocios. Puedo ayudarte a establecer contacto con clientes, inversores y asociados industriales, mediante una búsqueda específica en Internet, bases de datos públicas y otros canales.

1 Comentario
Deja tu comentario